Por qué este vino ahora
Dentro del paisaje granítico de Méntrida, Sotorrondero 2022 es la cara más accesible y directa del proyecto de Jiménez Landi: mezcla de Garnacha y Syrah de viñas en Méntrida y El Real de San Vicente, en suelos arenoso graníticos en altura. No es la botella para buscar músculo ni extracción, sino fluidez, frescura y ese punto de monte bajo y balsámico que define muchas garnachas de la zona. Es un buen paso intermedio para quien ya ha probado otras garnachas de Gredos más ambiciosas y quiere algo más bebible y menos “serio” en estructura.

Ficha técnica
Zona / D.O.: Méntrida (Castilla La Mancha, viñedos en Méntrida y El Real de San Vicente).
Variedades: Garnacha (mayoría, aprox. 70%) y Syrah (aprox. 30%).
Añada: 2022.
Graduación: 14% vol. (aprox.).

Suelos: Arenoso graníticos, clima continental mediterráneo, viñas en torno a 600–750 m de altitud.
Crianza: En torno a 9–10 meses en barricas y fudres de roble francés de gran volumen, de varios usos.
Estilo: Tinto seco, de cuerpo medio, perfil frutal balsámico, con buena acidez y tanino amable.
Precio aproximado: 18–22 € en España, según tienda.
Valoración: 88 puntos.
Relación calidad precio (RCP): Correcta a buena si buscas una garnacha de Méntrida con carácter y bebilidad; menos interesante si priorizas complejidad y profundidad.
Sotorrondero 2022 en la copa
En copa muestra un rojo cereza de intensidad media, limpio y brillante. La nariz, de intensidad media, combina fruta fresca (arándano, grosella, según la botella también algo de fruta roja) con un perfil claramente vegetal y balsámico: brezo, resina, hierbas secas y un fondo de pino que recuerda al entorno de monte bajo. No es un vino exuberante ni muy expansivo, pero sí claro y honesto en su expresión.
En boca es seco, con una acidez media (+), que le da dinamismo y mantiene el sorbo vivo. El cuerpo se mueve en un punto medio, sostenido por taninos muy finos y suaves, lo que hace el paso especialmente fluido. La intensidad de sabor es media (+), repitiendo fruta fresca y notas balsámicas, con un final medio (+), fresco y equilibrado, más apoyado en la armonía que en la profundidad. Es un vino pensado para disfrutar ahora o en el corto plazo, mejor por su facilidad de trago que por su potencial de guarda.
En resumen, es una garnacha syrah gastronómica y relativamente ligera, para quienes valoran finura y carácter vegetal balsámico por delante de concentración y estructura.
Sotorrondero de Jiménez‑Landi: evolución desde sus primeras añadas hasta 2022
Sotorrondero nació como un coupage donde la Syrah tenía un peso dominante y ha evolucionado hasta convertirse en un vino liderado por la Garnacha (70%), con un perfil cada vez más fresco, balsámico y territorial. Este recorrido refleja tanto la maduración del proyecto de Jiménez‑Landi como el cambio de paradigma en la D.O. Méntrida y la Sierra de Gredos, donde la Garnacha de viña vieja ha pasado de ser una uva de granel a protagonizar algunos de los tintos más elegantes de España.
Sotorrondero: de la Syrah dominante a la Garnacha protagonista
Primeras añadas (~2008–2013): la Syrah como coprotagonista
Sotorrondero toma su nombre de un paraje del término de Méntrida. En sus primeras referencias comerciales, la Syrah tenía un papel dominante o al menos paritario en el coupage. Según la descripción de Bodeboca para la añada 2013, «la uva Syrah, antes dominante en el coupage, ha pasado a tener un papel algo menor», lo que confirma que en las añadas iniciales la proporción de Syrah era superior o al menos equivalente a la de Garnacha.
Esta configuración tiene sentido dentro del contexto de la bodega: las viñas de Syrah en Méntrida pueblo eran más jóvenes (plantadas hacia 2000–2004, con apenas 12 años en 2015), mientras que las Garnachas de El Real de San Vicente (viñas de 40–70 años, en vaso, a mayor altitud) requerían más tiempo para integrarse en el estilo buscado.
Consolidación (2015–2017): el coupage 70/30
A partir de la añada 2015, el coupage se estabiliza en torno a un 70% de Garnacha y un 30% de Syrah. Los datos técnicos de la 2015 muestran 14,5% de alcohol, 10 meses de crianza en barricas de roble francés de 2 a 8 años de uso, y una producción de unas 25.000 botellas. En esta época el vino aún se clarificaba con clara de huevo y no era apto para veganos.
El perfil en nariz era abierto y aromático, con frambuesa, fresa, especias, humo y un fondo cárnico que aportaba la Syrah. En boca, cuerpo medio, taninos pulidos y buena acidez.
La añada 2018: el experimento 100% Garnacha
La ficha técnica oficial de la añada 2018 indica Garnacha 100%, 14,5% de alcohol, procedente exclusivamente del paraje de La Dehesa en Méntrida, con viñas de 45 años, rendimiento de 5.000 kg/ha, y 10 meses de crianza en barricas y fudres de roble francés de hasta 6 años. Se eliminó la clarificación y la filtración, marcando un paso hacia una elaboración más natural.
Este fue un punto de inflexión: la bodega probó que la Garnacha de sus parcelas podía sostener un vino de calidad sin la estructura adicional de la Syrah. El raspón se usó en un 60% de la uva.
La añada 2019: reconocimiento internacional y vuelta al coupage
En 2019 el Sotorrondero regresó al coupage, aunque las proporciones exactas varían según la fuente: algunas referencias indican 65% Garnacha, 30% Syrah y 5% Cabernet Sauvignon, mientras que otras mencionan 85% Garnacha y 15% Syrah. Esta variabilidad sugiere que las proporciones se ajustan añada a añada según el comportamiento de las parcelas.
La 2019 fue la añada de reconocimiento: James Suckling la incluyó en su Top 100 Wines of Spain 2021, con 93 puntos, describiendo el vino como «full-bodied with firm, silky tannins and bright acidity. Velvety, layered and complex». Robert Parker Wine Advocate le otorgó 91 puntos, destacando su carácter «round, juicy, ripe and fresh» con notas de frutos silvestres y hierbas, y taninos finos y calcáreos.
La añada 2022: madurez del proyecto
La añada actual vuelve al coupage canónico de 70% Garnacha y 30% Syrah, con 14% de alcohol (o 14,5% según otras fuentes) y una acidez total de 5,25. El uso de raspón sube al 70% de la uva. Tim Atkin otorgó 96 puntos a esta añada, describiéndola como «equally intense and yet light on its feet», con notas de lavanda, violeta, frutos rojos y ciruelas, taninos calcáreos y un final que recuerda a las Violetas, el caramelo madrileño clásico. El vino es ahora vegano y se vende a unos 20 € en bodega.

Para quién es (y para quién NO)
Encaja especialmente bien si:
Perfil 1: Bebedor de tintos que quiere salir de Rioja/Ribera sin irse a cosas extremas. Buscas un tinto seco, con frescura, fruta limpia, tanino cómodo y un punto de “campo” en nariz, sin sensación pesada.
Perfil 2: Amante de las garnachas de Gredos que valora la fluidez y la bebilidad por encima de la complejidad. Quieres una botella para compartir entre semana o en comidas informales, sin necesidad de decantación ni grandes rituales.
Perfil 3: Persona que prioriza maridar con comida tradicional ligera: guisos suaves, platos de cuchara poco grasos, cocina casera que pide un tinto que acompañe sin imponerse.
No es un vino para ti si:
Buscas tintos muy estructurados, con profundidad de boca, madera marcada y potencial de guarda largo. Aquí la ambición estructural es media y el encanto está en la ligereza.
Prefieres perfiles hiperfrutales, con mucha intensidad aromática y tensión en acidez. Frente a otras garnachas de Gredos, Sotorrondero juega en un registro algo más contenido y balsámico.
Quieres la máxima RCP en complejidad por debajo de 20 €. Si tu prioridad absoluta es “más capas y más longitud” al menor precio, tienes opciones más interesantes en otras regiones y estilos.
Menú tradicional sugerido
La clave es respetar su cuerpo medio y su tanino suave: platos sabrosos, pero sin grasas excesivas ni salsas muy reducidas.
Entrante: Ensalada templada de setas y jamón, o menestra de verduras clásica con buen fondo pero poco chorizo. Mejor esto que espárragos blancos, que pueden chocar por amargor y textura con el perfil del vino.
Plato principal:
Opción 1: Conejo al ajillo con hierbas (romero, tomillo), sin salsas pesadas. Las notas de monte bajo del vino encajan de forma natural.
Opción 2: Albóndigas caseras en salsa ligera de tomate, evitando reducciones muy concentradas o salsas dulzonas.
Queso:
Queso de cabra tierno o semicurado suave, evitando curaciones largas que podrían resaltar el alcohol y la estructura.
Postre:
Manzana asada con un toque de canela o una compota ligera de manzana y pera. Cierre sencillo, en línea con el perfil balsámico y la sensación fresca del final.
Frente a otras garnachas de la zona
Si ponemos Sotorrondero 2022 al lado de vinos como Marañones 2022 o Barrio de los Arroyuelos 2023, la diferencia es menos de uva y más de ambición y lectura del territorio. Frente a Marañones, que suele mostrar mayor amplitud aromática, más capas florales y un final más persistente, Sotorrondero apuesta claramente por la ligereza y la inmediatez. Donde Marañones gana en profundidad de boca, Sotorrondero se luce en fluidez y facilidad de trago.
En comparación con Barrio de los Arroyuelos 2023, que suele ofrecer una fruta más vibrante y una acidez más marcada, Sotorrondero se mueve en un registro algo más contenido y balsámico, con menor tensión, pero más suavidad en el tanino. En términos de estructura, yo lo situaría así (orientativo, en tu escala):
Marañones 2022 → más complejidad y longitud (89 puntos).
Barrio de los Arroyuelos 2023 → frescura vibrante y final largo (90 puntos).
Sotorrondero 2022 → equilibrio ligero, menor profundidad, pero gran bebilidad (88 puntos).
La clave es la ambición estructural: Sotorrondero es el más accesible y directo del grupo; los otros dos buscan un desarrollo más serio en el centro de boca y una persistencia más marcada.

Conclusión: por qué (y para qué) merece la pena
Sotorrondero 2022 merece la pena si quieres entrar en el universo Jiménez Landi y en las garnachas de Méntrida con un vino que se deja beber, tiene personalidad de paisaje y no exige demasiada ceremonia. Brilla en comidas informales, con cocina tradicional ligera y mesas donde el vino tiene que acompañar, no competir.
Sus límites son claros: no es una garnacha para deslumbrar por complejidad ni para guardar muchos años, ni para quien busque potencia, madera protagonista o finales interminables. Si eso es lo que quieres, mira antes hacia otras garnachas de Gredos más intensas, otros tintos de la casa o regiones como Ribera del Duero, Toro o Priorat. Si, en cambio, buscas una botella honesta, fresca y con monte bajo que puedas abrir sin pensar demasiado, Sotorrondero 2022 cumple su papel con nota.
