En la anterior entrada tratábamos de cómo aprender de vinos puede ayudarnos a descubrir nuestros gustos, a explorar nuevos sabores y a conocer proyectos que nos harán ver este mundillo de forma diferente. Puede que ahora te preguntes: todo eso está muy bien, pero ¿cómo puedo ir descubriendo mis gustos sin que nadie me guíe?
La respuesta es sencilla, aunque el camino sea algo más complejo. Reconozco que yo no hubiera llegado a ningún lado sin apoyos: tenderos que me orientaron, amigos que compartieron descubrimientos conmigo, y sobre todo, mucha experimentación propia. Lo bueno es que no tenemos por qué ir solos.
En la entrada de hoy te quiero mostrar tres caminos que, en diferentes momentos de mi experiencia, he utilizado y me han ayudado enormemente a descubrir el vino y, por qué no, a conocer personas muy interesantes.
El método del tendero de confianza (Eric Asimov «mejorado»)
Eric Asimov, crítico de vinos del New York Times, propone un método que puedo asegurarte que funciona, es muy simple y tiene la ventaja adicional de que harás amigos y saldrás de los lineales de tu supermercado habitual.
Este método consiste en ir a una tienda de vinos especializada (no, Carrefour, Mercadona y similares, no valen). Se trata de que el local tenga un tendero de confianza. Si ya tienes una idea de lo que te gusta, díselo, y en cualquier caso pídele que te recomiende seis botellas de vino. Acomódate a tu presupuesto: hay vinos que te gustarán y te sorprenderán desde cinco o seis euros la botella.

Cómo aplicarlo:
Bébete el vino (¡no todo de una vez!). Preferiblemente comiendo, bebe el vino con un poco de atención.
Fíjate en si te gusta o no y en por qué. Tal vez te guste porque sea afrutado, o te disguste porque te parece demasiado ácido.
Apunta el vino que te gusta y el que no. Lo de dar razones, al principio es opcional, pero muy útil.
Vuelve a la tienda una vez que te hayas bebido tus seis botellas. Cuéntale qué vinos te gustaron y cuáles no.
Repite el proceso hasta el infinito. Irás descubriendo qué vinos son los que realmente te gustan y la enorme diversidad de vinos disfrutables.
El método de la cata comparativa
Una evolución del anterior que considero fundamental para educar el paladar: compra dos botellas de la misma variedad de uva, pero de diferentes productores o zonas. Por ejemplo, dos Garnachas: una de Gredos y otra del Campo de Borja. Tómalas el mismo día, con la misma comida, y anota las diferencias.

Mi experiencia práctica
Te voy a contar una comparativa que hice hace algún tiempo y que me abrió mucho los ojos. Compré dos Garnachas: un Comando G «La bruja» de Gredos (15€) y un «Honoro Vera» de Jumilla (7€). Misma uva, diferentes mundos.
La de Gredos: pálida, floral, fruta roja ácida, final mineral. La de Jumilla: concentrada, fruta muy madura, potente, final cálido. Era como comparar un cuarteto de cuerda con una banda de rock: ambos eran música, de hecho los dos pueden gustarme dependiendo de la ocasión, pero ¡qué diferentes!
Pasos para una cata comparativa exitosa:
Preparación: Abre ambas botellas al mismo tiempo y sírvelas en copas idénticas. Si puedes, que otra persona te sirva sin que sepas cuál es cuál (al menos en la primera ronda).
Qué anotar: Color, intensidad de aromas, tipo de fruta que percibes, acidez, cuerpo, final. No te obsesiones con términos técnicos; usa tus propias palabras.
La clave: la comparación directa. Toma un sorbo de la primera, luego de la segunda, y vuelve a la primera. Es en esa alternancia donde realmente percibes las diferencias.
Errores que debes evitar: No compares vinos de diferentes precios (será injusto), no los tomes con comidas muy potentes que enmascaren diferencias, y no te agobies si al principio te parecen «iguales» – es normal.
Variantes que puedes probar:
- Misma bodega, diferentes añadas: Para entender cómo influye el clima
- Mismo vino, diferentes crianzas: Joven vs. crianza vs. reserva
- Mismo terruño, diferentes elaboradores: Para ver estilos de vinificación
Presupuesto: Entre 15-30€ puedes hacer comparativas muy instructivas. Mi consejo: pregunta en tu tienda por vinos «representativos» de cada zona.
El método del seguimiento mensual
Este método lo descubrí casi por casualidad, pero se ha convertido en uno de mis favoritos. Consiste en elegir una bodega pequeña que te llame la atención y comprar cada mes una botella diferente de su gama. Así conoces la filosofía de un productor en profundidad y entiendes cómo cada vino refleja una decisión específica.
Mi experiencia con Bernabeleva
Durante seis meses seguí a Bernabeleva, de San Martín de Valdeiglesias. Empecé con su «Navaherreros» (12€), seguí con «Camino de Navaherreros» (15€), después el «Cantocuerdas» (20€), y así sucesivamente.

Lo fascinante fue descubrir cómo cada parcela hablaba diferente: el granito más fino de una ladera versus el más grueso de otra, cómo la orientación cambiaba la expresión de la fruta, cómo la edad de las viñas se traducía en complejidad.
Puede que al principio te cueste algo y no sepas de donde vienen esas diferencias. Un pequeño proceso de información te ayudará mucho. En Vida entre Vinos, por ejemplo, pondremos con frecuencia este tipo de ejercicios prácticos y te daremos pistas para que lo descubras por ti mismo.
Cómo organizar tu seguimiento:
Elige bien la bodega: Debe tener al menos 4-5 vinos diferentes en una gama de precios que puedas permitirte. Las bodegas pequeñas suelen ser más coherentes estilísticamente.
Planifica el orden: Yo recomiendo empezar por el vino «básico» y subir gradualmente. Te permite entender la evolución de complejidad.
Documenta todo: Crea un cuaderno o archivo donde anotes fecha, condiciones (qué comiste, con quién, estado de ánimo), y tus impresiones. Te sorprenderá releerlo meses después.
Haz un «repaso final»: Al final del seguimiento, si puedes, vuelve a probar el primer vino. Verás cómo tu paladar ha evolucionado.
Lo que realmente aprendes:
- La filosofía del elaborador: Cómo interpreta su entorno
- El concepto de terruño: Diferencias sutiles entre parcelas
- Tu propia evolución: Cómo cambia tu percepción mes a mes
- El valor del contexto: Por qué el mismo vino puede gustarte más o menos según el momento
Organización práctica:
Presupuesto: Calcula entre 15-25€ mensuales para un seguimiento interesante. Algunas bodegas ofrecen descuentos por compras recurrentes.
Dónde conseguir los vinos: Muchas bodegas pequeñas venden directamente online. También puedes preguntar en tu tienda si pueden pedirte una selección mensual de una bodega específica.
Conservación: Si compras varios vinos a la vez, guárdalos en un lugar fresco y oscuro. Lo ideal es comprar mes a mes para tener el vino en su mejor momento.
Ejemplos de bodegas perfectas para seguir:
- En Gredos: Bernabeleva, Comando G, o 4 Monos (diferentes parcelas y estilos)
- En Ribeira Sacra: Guímaro o Regina Viarum (diferentes pagos del Sil)
- En Rías Baixas: Albamar (diferentes expresiones del Albariño)
Mi consejo final
Estos tres métodos no son excluyentes, de hecho, funcionan mejor cuando los combinas. Puedes empezar con el método del tendero para coger confianza, hacer alguna comparativa para educar el paladar, y luego lanzarte al seguimiento mensual cuando ya tengas más criterio.
Lo más importante es disfrutar del proceso. El vino está para dar placer, y conocerlo mejor solo debería multiplicar ese placer, nunca complicarlo.
¿Has probado alguno de estos métodos? ¿Se te ocurre alguna variante que crees que podría funcionar? Me encantaría conocer tu experiencia.
