Cierra los ojos por un momento y piensa en una Garnacha española. ¿Qué te viene a la mente? Para muchos, la imagen es la de un vino potente, de color oscuro, cálido, con un grado alcohólico elevado y aromas a fruta muy madura, casi compota. Durante años, esa fue la reputación de nuestra uva tinta más plantada. Ahora, olvida todo eso. Porque a principios del siglo XXI, en las montañas casi olvidadas de la Sierra de Gredos, un grupo de viticultores iniciaron una revolución silenciosa que cambiaría para siempre nuestra percepción de esta uva. Y en el epicentro de ese terremoto enológico, se encuentra Comando G.

Comando G viticultores
Comando G no es solo una bodega, es una filosofía. Es el proyecto de dos amigos, Daniel Landi y Fernando García, dos visionarios que, inspirados por la jerarquía de los terruños de la Borgoña, se propusieron «embotellar un paisaje». Su misión no era «hacer» vino, sino actuar como meros intérpretes de un terruño extremo y único. Para ellos, el vino nace en la viña, y por eso su trabajo se basa en una viticultura biodinámica que busca la expresión más pura de viñas viejas de Garnacha.
«La Bruja» es la puerta de entrada a su universo. No es un vino de una sola parcela ni de un solo pueblo, sino su «Vino Regional». Esto significa que se elabora con uvas de diferentes parcelas y pueblos de la Sierra de Gredos, buscando capturar el carácter general de la zona: la altitud, que ronda los 900 metros y, sobre todo, el suelo de arenas de granito que es el protagonista. Este suelo pobre y ácido es el responsable de la finura, la elegancia y esa mineralidad casi salina que define a sus vinos, mientras que la altitud garantiza una acidez vibrante que los hace increíblemente frescos. ¿Cómo se traduce toda esta historia en la copa? ¿A qué sabe realmente este paisaje embotellado? La siguiente nota de cata es un mapa sensorial para descifrar la magia de «La Bruja».

Nota de cata
La Bruja 2023
Comando G
100%Garnacha Tinta
DOP Cebreros
Valoración. 9o/100
PVP. 20-25€
RCP. Muy buena
Apariencia
Color rubí pálido, con buena limpidez y brillo.
Nariz
Intensidad media, aromas nítidos de frambuesa fresca y flores violetas, con un matiz herbal que recuerda al romero. Aparece además una nota mineral, de tiza, muy típica de los suelos graníticos de la zona.
Boca
Seco, de acidez media que aporta frescura. Taninos de nivel medio, muy sedosos y bien integrados. Cuerpo medio, con alcohol moderado y perfectamente equilibrado. En boca destacan la frambuesa madura, un eco floral de rosa y un toque mineral que alarga el final. Intensidad de sabor media y persistencia media-larga.
Conclusión
Un vino ligero, fresco y equilibrado, con buena tipicidad de la Garnacha de Gredos. Ofrece cierta complejidad y una persistencia que sorprende para su ligereza. Listo para disfrutar ahora, pero con potencial para evolucionar en botella durante 3 a 5 años, desarrollando mayor complejidad.
