Sotomanrique Las Violetas 2021: Garnacha floral con personalidad

Seguir la pista de los vinos de Gredos te lleva inevitablemente a nombres que aparecen una y otra vez en conversaciones, reseñas y recomendaciones. Sotomanrique era uno de esos nombres que llevaba tiempo anotado mentalmente. Por eso, cuando vi Las Violetas 2021 en mi tienda de referencia de Madrid durante una de mis frecuentes exploraciones, no lo pensé dos veces. A 15 euros, con las referencias que tenía de la bodega y del paraje Valverde en Cebreros, parecía una apuesta segura para continuar entendiendo los perfiles florales que caracterizan esta zona de Gredos.

Las expectativas eran altas. ¿Cumplió? Sí, pero con matices.

Viñedo de Cebreros con suelos graníticos y rocas de granito en primer plano, Sierra de Gredos al fondo
Los suelos graníticos pobres y arenosos de Cebreros son clave en el perfil floral y la elegancia de sus Garnachas de altura.

Sotomanrique y Las Violetas

Jesús María Soto, más conocido como Chuchi Soto, llegó a Cebreros en 2016 después de 25 años moviéndose por el mundo del vino, tanto en comercialización como en elaboración. Su proyecto, Sotomanrique, se asienta sobre la recuperación de viñedos viejos olvidados de Garnacha y Albillo Real en suelos graníticos y pizarrosos, entre 700 y 1.100 metros de altitud. La filosofía es clara: mínima intervención, fermentaciones espontáneas, expresión honesta del terroir.

Las Violetas procede del paraje Valverde, viñas viejas en vaso plantadas entre 900 y 920 metros sobre suelos graníticos pobres y arenosos. Es 100% Garnacha que fermenta de forma espontánea en depósitos de hormigón con un 15% de racimo entero. Después pasa 14 meses en un foudre de 10.000 litros de roble esloveno, donde realiza la maloláctica y descansa antes del embotellado.

Un vino que busca la expresión floral y elegante de la Garnacha de altura, sin estridencias ni extracciones forzadas.

La cata

En copa se presenta con un color granate de intensidad media-baja, claro y brillante, reflejo de una extracción contenida, y de un estilo que prioriza la elegancia sobre la concentración.

La nariz es limpia, de intensidad media-alta, dominada por la frambuesa fresca y la violeta, acompañadas de un delicado toque de pimienta blanca y notas especiadas de canela, aportadas por la crianza en foudre. Es un perfil aromático fino y complejo, sin estridencias, que invita a probar el vino.

La boca confirma esa línea estilística. Es un vino seco, con acidez media-alta bien integrada que le da frescura y taninos medios de grano muy fino, casi sedosos, que aportan textura sin marcar. El cuerpo es medio, equilibrado, y la intensidad de sabor media-alta, con una expresión clara de frambuesa, hierbas de monte bajo —romero y jara— y un fondo especiado de canela que conecta con la nariz. El alcohol (14,5%) está bien integrado, sin quemar.

El final es de persistencia media. Aquí es donde el vino muestra su límite: limpio y armónico, sí, pero se queda corto de recorrido. Le falta ese tramo adicional en boca, esa persistencia más marcada que tienen los grandes Garnachas de altura. Es un vino muy bueno que se queda a las puertas de la excelencia.

"Botella de Sotomanrique Las Violetas 2021 junto a copa con vino tinto granate de Cebreros"
Las Violetas 2021: Garnacha de viñas viejas a 900 metros de altitud en suelos graníticos del paraje Valverde, Cebreros

Para quién SÍ es este vino

Las Violetas 2021 es perfecto para quien busca Garnachas florales, elegantes y de tanino pulido. Si te interesa entender el perfil aromático que caracteriza a Cebreros —esa expresión de violetas que da nombre al vino— este es un ejemplo muy representativo.

A 15 euros, la relación calidad-precio es buena. No es un regalo, pero tampoco está fuera de mercado para lo que ofrece: un vino bien hecho, técnicamente correcto, con personalidad definida.

Es un vino que pide cocina tradicional ligera: pollo al horno con hierbas aromáticas, conejo guisado suave, pimientos del piquillo asados, queso de cabra semicurado. Su tanino fino y su perfil floral se llevan muy bien con preparaciones que no lo tapen.

Para quién NO lo es

No es para quien busca Garnachas potentes, concentradas y con persistencia larga. Si tu paladar pide vinos de impacto, de esos que te dejan marca en boca durante minutos, este no es tu vino.

Tampoco es para quien necesita vinos de guarda larga. Las Violetas está en un momento óptimo de consumo ahora o en los próximos 2-3 años. No tiene la estructura ni la concentración para evolucionar mucho más allá.

Y si buscas mineralidad marcada o perfiles más directos y frutales, hay alternativas mejores en el mismo rango de precio.

Relación calidad-precio y alternativas

Aquí está el nudo de la cuestión. A 15 euros, Las Violetas compite directamente con otros Garnachas de Gredos muy bien posicionados. El más evidente: Valleyglesias G3 2022 (15-18€).

¿Cuándo elegir Las Violetas? Si priorizas el perfil floral y especiado, con tanino muy fino y sedoso. Es más elegante, más accesible ahora mismo.

¿Cuándo elegir G3? Si prefieres más fruta directa, mineralidad granítica y potencial de guarda. G3 tiene más estructura, más nervio, aunque ahora mismo está algo verde y sus taninos necesitan tiempo para redondear.

Otra alternativa en precio similar es El Berrakín 2023 (~13€), que comparte ese perfil floral y elegante de Cebreros, con menos complejidad aromática pero también con menos pretensiones de precio.

El problema de Las Violetas no es que esté mal. El problema es que a 15 euros la competencia es feroz, y le falta ese algo extra —ese recorrido en boca, esa persistencia— para destacar claramente sobre sus competidores.

La opinión de VEV

Las Violetas 2021 es un vino muy bueno que define con claridad uno de los estilos que caracterizan a Cebreros: floral, elegante, de tanino pulido y expresión aromática precisa. Está bien hecho, técnicamente correcto, y cumple lo que promete.

Pero no llega a la excelencia. Le falta profundidad y persistencia para dar el salto. Es un vino que disfrutas mientras está en copa, pero que no te deja marca al día siguiente.

¿Lo volvería a comprar? Sí, pero sabiendo exactamente qué esperar: un representante muy bueno del estilo floral de Cebreros, no un vino que te vaya a sorprender o emocionar especialmente.

Recomendable para: Quien quiera entender el perfil floral de Cebreros sin gastarse 25-30 euros en los top de la zona. Quien busque un tinto elegante para disfrutar ya, sin esperas.

No recomendable para: Quien busque complejidad y persistencia larga, o quien espere que 15 euros le garanticen excelencia sin fisuras.

Puntuación VEV: 89/100 (Muy bueno)

RCP: Muy buena

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